Cuando hablamos de protocolo, seguro que lo primero que se te viene a la cabeza es una ceremonia fastuosa, con autoridades y gente de alta alcurnia, con normas rígidas, estrictas y, probablemente, anticuadas. Vamos, Una cosa similar a lo que veíamos en Downton Abbey, pero en el siglo XXI.
Sin embargo, la percepción habitual sobre lo que es realmente el protocolo no suele ser la más acertada. Hay muchos tipos de protocolo, cada uno con sus normas y sus particularidades. Unas normas que, aunque no lo creas, son más flexibles de lo que crees. Por eso, en este artículo me he propuesto ayudar a que destierres algunos de estos mitos y mentiras frecuentes asociados con el protocolo. Al lío.
El protocolo no son solo reglas rígidas y aleatorias
Vale, sí, hay ciertas reglas protocolarias que deben respetarse en ciertos actos y circunstancias. Pero el margen de adaptación es, contrariamente a la percepción popular, bastante amplio.
Un profesional del protocolo como Dios manda no se limita a aplicar a rajatabla las normas sin cambiar nada. Si nos ponemos así, más rígidas son las normas de los valencianos a la hora de hacer paella. Que si prohibido el chorizo, que si nada de añadirle piña… ¡Vamos, hombre!
El protocolo y la etiqueta se han ido adaptando a los tiempos desde siempre, y esta evolución se deja ver en cada ocasión; siempre, eso sí, manteniendo un mínimo de corrección y compostura.
El protocolo no es solo cuestión de actos oficiales
Hay que ir olvidándose de que el protocolo solo sirve para actos oficiales o eventos ostentosos. Al final, se trata de una serie de normas de convivencia y educación básicas, destinadas a facilitar la convivencia en situaciones variadas. Esto incluye entornos profesionales y oficiales, sí; pero también actos mucho más pequeños e informales.
El protocolo es más que “poner la mesa”
Volviendo a Downton Abbey, mucha gente piensa que el protocolo es simplemente saber cómo poner la mesa, colocar los cubiertos, servilletas, etc., o vestirse adecuadamente para la ocasión. Y tener a un “Carson” que lo organice todo a la perfección, claro.
Pero la etiqueta y el protocolo van mucho más allá de la estética: sus “normas” sirven para que las relaciones interpersonales y sociales sean más llevaderas, ya que ayudan a ser cortés y respetuoso, así como mostrar el debido agradecimiento o empatía cuando sea necesario.
El protocolo no es una cosa “de viejos”
No son pocos los que creen que el protocolo solo sirve para las personas mayores. Sin embargo, no hay que irse muy lejos en el tiempo para encontrar términos como chat etiquette, la “netiqueta”, que se refiere al protocolo habitual en las conversaciones por Internet. Lo que viene a ser, insisto, unas normas básicas de educación. Esta vez, para aplicarlas a las relaciones y comunicaciones en formato digital: chats, social media, e-mail… Así que ya ves, no solo los más ancianos del lugar tienen en cuenta el protocolo.
El protocolo no es solo cosa de ricos
Por último, olvidémonos de asociar el protocolo con las clases altas. A riesgo de resultar pesado, repito lo que he venido diciendo desde el principio del post: se trata de buena educación, pautas de comportamiento básicas para vivir en sociedad, aplicables a todo el mundo, independientemente de su edad o condición. Y, créeme, tener dinero no equivale necesariamente a tener buenos modales.
Así pues, la base del protocolo es saber comportarse correctamente en cada circunstancia. Dicho esto, no es lo mismo el protocolo deportivo que el diplomático, el académico o incluso el religioso… En el Experto Universitario de Protocolo de SEAS puedes aprender a diferenciar entre todos ellos, lo que te convertirá en un profesional polivalente capaz de gestionar todo tipo de eventos. Y, si solo te interesa una especialidad, puedes optar por nuestros cursos técnicos.

Licenciado en Filología Inglesa. Master en Traducción e Interpretación Inglesa. Máster en Marketing y Comunicación. Profesor en el área de idiomas en SEAS. Coordinador de los cursos del área de marketing digital, recursos humanos y protocolo. Puedes visitar su perfil en LinkedIn.






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5 octubre, 2026 at 11:29 am¡Artículo fantástico, David! Mil gracias por desmitificar el protocolo y bajarlo a la realidad del siglo XXI.