Gestión empresarial

Proyecto Canal de Nicaragua

17 julio, 2013

El Canal de Nicaragua es una posible y futura  construcción a realizar de un canal interoceánico que conectaría el Océano Atlántico y el Océano Pacífico a través de Nicaragua.

El origen de la idea está fechado en la época colonial. En el año 2.004 el gobierno de Nicaragua valoró la posibilidad de que dicho canal fuera atravesado por barcos de mayor calado que  los que cruzan el Canal de Panamá. En Julio de 2.012 la Asamblea Nacional aprobó la ley que permite la construcción de dicho canal.

Finalmente en Junio de 2.013 se entregó la concesión del canal al grupo de origen chino HK Nicaragua Canal Development Invesment Co Limited para diseñar, construir y administrar el proyecto por valor de 40.000 millones de dólares, aunque parece que no tiene experiencia en este tipo de proyectos. Hasta el momento no hay una ruta definida para el canal, pero parece que sería tres veces más largo que los 77 kilómetros del canal de Panamá e incluiría dos puertos, dos aeropuertos, una ruta ferroviaria paralela al canal y un oleoducto.

La construcción de este canal podría suponer  la transformación económica  de Nicaragua en particular y de Centroamérica en general.

La baza fundamental de futuro es que EEUU sería el mayor productor de crudo en años venideros, además de los nuevos descubrimientos de yacimientos de gas y petróleo en su suelo y necesitaría nuevas rutas de exportación hacia China.

De todas maneras la diferencia de unos 20 pies entre las mareas de las dos costas puede presentar grandes dificultades y retos para los ingenieros, además de la oposición de grupos medioambientalistas que temen por la contaminación del Lago Nicaragua.

En caso de países próximos como Costa Rica, ve grandes posibilidades porque quedaría  enclavado como centro logístico ya que tendría un Canal en el norte y otro en el sur. Según la empresa HKND Group se licitarán las obras procurando que la inversión repercuta en  toda la zona. Esta inversión afectará positivamente durante décadas.

En definitiva, hay que valorar las posibilidades económicas que representan para la zona en cuestión y las nuevas rutas logísticas que pueden plantearse, esperando que el medioambiente se vea afectado lo menos posible.

Es pronto para saber si supondrá un nuevo orden mundial en el transporte marítimo, pero está claro que las luchas geopolíticas han comenzado para posicionarse y estar en lugar preferente a la hora de obtener futuros rendimientos económicos.

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