
Como ya se adelantó hace unas semanas, ya se ha llegado a un acuerdo para la subida del SMI para este 2026 tras el acuerdo entre el gobierno y los sindicatos mayoritarios, pero sin la conformidad de la patronal. Dicho incremento situará el salario mínimo en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas y beneficiará a unos 2,5 millones de trabajadores, en su mayoría mujeres, según estimaciones del ministerio de trabajo.
No obstante, esta medida no será oficial hasta que se apruebe en los próximos días por el Consejo de Ministros. En cualquier caso, tarde más o menos días en su ratificación, tendrá un carácter retroactivo a 1 de enero, es decir, una vez se firme y entre en vigor el Real Decreto que lo recoja, las empresas deberán abonar la diferencia de las nóminas anteriores en la siguiente.
Pero ¿esto cómo se refleja realmente en la nómina?
Pues bien, si hacemos el cálculo en base a 14 pagas, el aumento será de 37 euros al mes (respecto a los 1.184 euros de 2025), lo que arroja un cómputo anual de 518 euros más en el bolsillo de los trabajadores y un total de 17.094 euros como SMI anual. También podemos estimar la cuantía en base a 12 pagas (prorrateadas), en cuyo caso hablaríamos de 1.424,50 € al mes.
Hablamos en todo momento de salario bruto; ahora bien, ¿esto cómo se traduce en el neto real?
Aquí no puede darse una respuesta concreta, ya que la cantidad final dependerá de aspectos como el estado civil del trabajador, número de hijos o incluso el tipo de contrato que tiene. En cualquier caso, parece claro que ese incremento se verá exento de tributación fiscal, ya que el gobierno mantendrá una deducción especial similar a la del año pasado, de manera que las posibles retenciones aplicadas durante el año serán devueltas al presentar la declaración de la Renta. De este modo, los trabajadores que cobran el salario mínimo recuperarán lo retenido y no perderán poder adquisitivo por motivos fiscales.
Conviene recordar que el aumento del salario mínimo interprofesional tiene efectos directos en las cotizaciones sociales tanto de trabajadores como de empresarios. Así, un SMI más elevado incrementa la base de cotización mínima, lo que se traduce en mayores aportaciones a la Seguridad Social. No obstante, para las empresas, esto supone un incremento en el coste laboral total por trabajador; coste que puede alcanzar aproximadamente 1.900 euros mensuales, lo que supondría 690 euros más al año por cada trabajador
¿Y el SMI con respecto a otros países?
En el contexto europeo, España se sitúa en una posición intermedia en cuanto al salario mínimo. Luxemburgo encabeza el ranking con más de 2.300 euros mensuales, seguido de Irlanda con aproximadamente 1.775 euros y Países Bajos con cerca de 1.750 euros. Alemania y Francia también superan los 1.500 euros mensuales en sus respectivos salarios mínimos. Por debajo de España se encuentran países como Portugal, con alrededor de 820 euros, o los estados de Europa del Este, donde los salarios son más bajos.
Profesor del área de Recursos Humanos y Liderazgo en SEAS, Estudios Superiores Abiertos, centro de formación online del Grupo San Valero. Puedes visitar su perfil en LinkedIn.




