Si trabajas en el sector AECO, arquitectura, ingeniería y construcción, y quieres seguir formándote, seguramente ya has oído hablar de la metodología BIM como el gran cambio de los últimos años en la forma de proyectar y gestionar edificaciones e infraestructuras. No se trata solo de un software más, sino de una forma distinta de trabajar en equipo durante todo el ciclo de vida de una construcción. En este artículo de SEAS te contamos en qué consiste y por qué está teniendo tanto impacto. ¡Vamos allá!
¿En qué consiste la metodología BIM?
BIM, siglas de Building Information Modeling, es una metodología de trabajo colaborativa basada en un modelo digital único de la construcción, que va mucho más allá de un simple plano en tres dimensiones. Ese modelo funciona como una gran base de datos que incluye información sobre la estructura, las instalaciones, los materiales, los costes y la planificación temporal del proyecto, entre otros muchos datos.
Lo interesante de BIM es que todos los agentes implicados en una obra, desde el arquitecto hasta el instalador o el gestor de mantenimiento, trabajan sobre ese mismo modelo compartido, en lugar de manejar planos y documentos independientes que después hay que cruzar manualmente. Esto convierte a la metodología BIM en el estándar de referencia para digitalizar el sector, hasta el punto de que instituciones como el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana lo han incorporado dentro de su estrategia de digitalización de la construcción.
¿Cómo revoluciona la metodología BIM el sector AECO?
La llegada de BIM ha cambiado de forma profunda la manera de trabajar en el sector, principalmente por estos cinco motivos:
- Mejora la coordinación entre agentes: al trabajar todos sobre el mismo modelo digital, se reducen los errores derivados de manejar documentación desactualizada o descoordinada entre arquitectos, ingenieros y constructores.
- Detecta conflictos antes de construir: el modelo permite identificar interferencias entre instalaciones, estructura y arquitectura en la fase de diseño, evitando costosas correcciones una vez iniciada la obra.
- Facilita el control de costes y plazos: al incorporar dimensiones adicionales como el presupuesto o la planificación temporal, BIM permite simular cómo evolucionará el proyecto antes de que empiece realmente la construcción.
- Extiende su utilidad más allá de la construcción: el modelo digital no se descarta al terminar la obra, sino que sirve para la gestión del mantenimiento y de las instalaciones durante toda la vida útil del edificio, lo que se conoce como Facility Management.
- Se ha convertido en un requisito normativo: cada vez más administraciones públicas exigen el uso de BIM en proyectos de licitación, por lo que dominarlo se está convirtiendo en un requisito casi obligatorio para trabajar en según qué proyectos.
Como ves, dominar la metodología BIM implica conocer tanto sus fundamentos teóricos como el manejo de los principales modeladores y visores del mercado. El Curso de Metodología BIM de SEAS recorre todas estas fases, desde el diseño hasta la gestión de activos, y es una buena forma de seguir avanzando en tu carrera si ya trabajas en el sector AECO. ¡Infórmate sin compromiso!

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