Cuando hablamos de energías renovables, la hidráulica ocupa un lugar protagonista. Las centrales hidráulicas aprovechan la fuerza del agua para generar electricidad limpia y sostenible. Para quienes se están planteando una trabajar en mantenimiento industrial, entender qué es una central hidráulica y cómo funciona es clave, ya que estos sistemas requieren supervisión, cuidado y optimización constante. ¡Te contamos todos los detalles en este artículo de SEAS!
¿En qué consiste una central hidráulica?
Una central hidráulica es una instalación que transforma la energía del agua en movimiento en energía eléctrica. Se basa en un principio sencillo: el agua en altura tiene energía potencial, y cuando cae o fluye hacia un punto más bajo, esa energía se convierte en energía cinética (de movimiento). A través de un conjunto de máquinas, esa fuerza se aprovecha para mover turbinas que, conectadas a generadores, producen electricidad.
Tipos de centrales hidráulicas
Existen diferentes tipos de centrales hidráulicas según la manera en que gestionan el agua:
- De embalse: utilizan una presa para almacenar grandes cantidades de agua y liberar el caudal de manera controlada.
- De pasada: aprovechan directamente el caudal del río sin necesidad de grandes presas, adaptándose mejor al flujo natural.
- De bombeo: funcionan como una “batería gigante”, pues bombean agua a un embalse superior en horas de baja demanda y la dejan caer para generar electricidad en horas punta.
¿Cómo funciona una central hidráulica?
Aunque desde fuera pueda parecer complejo, el funcionamiento de una central hidráulica se puede resumir en unos pasos muy claros:
- Acumulación o captación de agua: el proceso comienza en un río, embalse o canal que proporciona el caudal necesario para alimentar la central.
- Conducción del agua: el agua se dirige hacia la central a través de tuberías de gran tamaño llamadas conductos forzados, que canalizan el flujo con presión y velocidad.
- Movimiento de la turbina: al llegar a la turbina, la fuerza del agua hace girar sus aspas. Es como si el agua empujara una rueda de molino, pero a gran escala y con más precisión.
- Generación de electricidad: la turbina está conectada a un generador eléctrico. Al girar, transforma la energía mecánica del movimiento en energía eléctrica lista para ser usada.
- Transformación y distribución: la electricidad generada se envía a transformadores que ajustan su voltaje para transportarla de forma eficiente por la red eléctrica.
- Devolución del agua al cauce: una vez aprovechada, el agua se devuelve al río o al embalse, sin perderse en el proceso.
Este ciclo puede repetirse de forma continua siempre que exista suficiente caudal, lo que convierte a las centrales hidráulicas en una fuente de energía renovable de gran fiabilidad.
En conclusión, una central hidráulica es una obra de ingeniería que aprovecha algo tan natural como el agua en movimiento para producir electricidad. Además, detrás de cada turbina, generador y transformador hay un trabajo constante de supervisión y cuidado que garantiza que la energía llegue a nuestros hogares de manera segura y sostenible. En el caso de que te interese formarte en este campo, puedes echarle un vistazo al Máster de Formación Permanente en Mantenimiento Industrial de SEAS. ¡Te va a encantar!
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